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Concerning tobacco

 
To young Mark. Always with one hand ocuppied.
 
Children of twenty-eight
try to tell me what is a good cigar and what isn’t.
Me, who never learned to smoke, but always smoked;
me, who came into the world asking for a light.

Me, who since learning to walk
never stumbled.
Me, who never ran after a bus
but always arrived everywhere on time.

Me, who when asked by a waitress
about the kind of beer I would prefer—
sweet, sour, toasted, or fruity—always responded:
cold.

Me, who began going out
when I was seven.
Me, who has lived four hundred and fifty-six weekends
without throwing up once.

Me, who stole my parents’ condoms
right before my last brother was conceived.
Me, who came from the womb dancing
and when the nurses left the room, lit a ciggy.

---

Niños de veintiocho años,
pretenden enseñarme lo que es un buen habano.
A mí, que nunca aprendí a fumar, pero siempre fumé;
a mí, que vine al mundo pidiendo fuego.
 
A mí, que desde que sé caminar
jamás tropecé.
A mí, que jamás corrí un colectivo
pero siempre llegué a tiempo a todas partes. 
 
A mí, que al preguntarme los mozos
qué tipo de cerveza quiero, si prefiero
dulce, amarga, tostada o frutal, siempre les respondí:
fría.
 
A mí que empecé a salir
a los siete años.
A mí que viví mil cuatrocientos cincuenta y seis fines de semana
sin perder el control en ninguno.
 
A mí, que robé los preservativos de mis viejos
justo antes de que concibieran a mi único hermano.
A mí, que salí del útero bailando
y cuando las enfermeras dejaron la sala, prendí un cigarrillo. 

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