Ir al contenido principal

El conjunto para asado

   El conjunto para asado se ha hundido en la carne cocida de numerosas bestias. Tanto el cuchillo como el tenedor bidente han sido las herramientas con las que se saciara el capricho por la carne, principalmente vacuna pero también porcina, ovina y caprina. Carne que el propietario de los utensilios viera, en una ocasión, morir él mismo en un matadero automatizado, que por automatizado la resultara aún más nefasto que el de Echeverría, pero que aun así no le quitara el hambre.
La hoja del cuchillo, con el filo aun listo para lacerar, demuestra el paso del tiempo y el afilamiento en la perdida de volumen sobre el principio del mango, como si la falta de uso lo hubiese dejado a él mismo famélico de acero inoxidable. El tenedor en cambio es más difícil de descifrar, quizás por cumplir un papel relativamente secundario. Sus dos dientes han cumplido con la tarea de punzar la carne y devolverla a la parrilla cuando la transpiración de la sangre superara la expectación de un buen cocido, preferido por la distancia simbólica que impondría entre el animal y el alimento, como las caras opuestas de un dado, que nunca deben verse simultáneamente.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Concerning tobacco

  To young Mark. Always with one hand ocuppied.   Children of twenty-eight try to tell me what is a good cigar and what isn’t. Me, who never learned to smoke, but always smoked; me, who came into the world asking for a light. Me, who since learning to walk never stumbled. Me, who never ran after a bus but always arrived everywhere on time. Me, who when asked by a waitress about the kind of beer I would prefer— sweet, sour, toasted, or fruity—always responded: cold. Me, who began going out when I was seven. Me, who has lived four hundred and fifty-six weekends without throwing up once. Me, who stole my parents’ condoms right before my last brother was conceived. Me, who came from the womb dancing and when the nurses left the room, lit a ciggy. --- Niños de veintiocho años, pretenden enseñarme lo que es un buen habano. A mí, que nunca aprendí a fumar, pero siempre fumé; a mí, que vine al mundo pidiendo fuego.   A mí, que desde que sé caminar jamás tropecé. A mí, que jamás c...

Máquinas Salvajes VII

VII El modelo del cerebro “triúnico” propone, para explicar su evolución, una división del cerebro en tres partes interdependientes, cada una con su propio tipo de inteligencia especializada en el control de ciertos comportamientos. El mal llamado “cerebro reptiliano” es una de estas divisiones (junto con el sistema límbico, o “cerebro paleomamífero” y el neocórtex), e incluye el tronco encefálico y el cerebelo, encargados, en primera instancia, del control de los músculos, el equilibrio y las funciones autonómicas (latir del corazón, respiración). Y, según el neurocientífico Paul D. MacLean, propulsor del modelo, encargados también de los comportamientos más básicos para la supervivencia: agresividad, dominancia, ritos de cortejo, territorialidad. MacLean encuentra, a través de la neuroanatomía comparativa, que la capa más primitiva o baja del cerebro humano tiene un análogo en la estructura del cerebro de los reptiles, en la que prima, y de allí le da su nombre. Si bien numero...

Máquinas Salvajes VI

VI Leopardos, serpientes y halcones han sido los principales depredadores de primates durante millones de años, remontándose a los primeros mamíferos placentarios. Antes de que el hombre fuera tal, es decir, su propio depredador, este existía en un estado de guerra absoluta y exclusiva contra esa elite condenada.    Algunos antropólogos proponen que esta guerra de millones de años ha dado origen a cierto ideograma, reconocible universalmente en su cualidad de síntesis de esos miedos primordiales: el dragón. Este vendría a ser la unión de las cualidades más terribles de esas tres encarnaciones: las fauces del leopardo, el cuerpo alargado y escamado de la serpiente, y el vuelo veloz del halcón. Cita 3: The fall from Eden seems to be an appropriate metaphor for some of the major biological events in recent human evolution. This may account for its popularity.   It is not so remarkable as to require us to believe in a kind of biological memory of ancient historical...