Hdytto
siente que ya ha visto esa ficción, pero también sabe que la repetición
inconsciente es rara pero posible. Lo suyo no son tanto los Déjà vu como
el recuerdo real de una memoria insignificante: como recordar vívidamente que
uno se ha atado los cordones de la misma manera el día anterior. Ciertas
ficciones uno las ve más de una vez, y no hay nada que hacer. La segunda vez
puede ser por olvido o por cariño, pero generalmente implica que habrá una
tercera. What doesn't kill you…
Lo que realmente le llena el casco de preguntas es como ha
podido olvidarse de la mujer rubia. Repasa mentalmente la imagen de ella
flotando en el espacio blanco antes del fade
to black y el comienzo de su narración, y no puede evitar sentirla
familiar. Algo sobre su forma de hablar le hace sentir ese dulce ablandamiento
del cuerpo que anuncia un fenómeno totalmente opuesto, pero la contemplación le
dura poco: tiene prohibido imaginarse a sí mismo flotando en el vacío. Natura solve et coagula, se miente a sí
mismo.
VII El modelo del cerebro “triúnico” propone, para explicar su evolución, una división del cerebro en tres partes interdependientes, cada una con su propio tipo de inteligencia especializada en el control de ciertos comportamientos. El mal llamado “cerebro reptiliano” es una de estas divisiones (junto con el sistema límbico, o “cerebro paleomamífero” y el neocórtex), e incluye el tronco encefálico y el cerebelo, encargados, en primera instancia, del control de los músculos, el equilibrio y las funciones autonómicas (latir del corazón, respiración). Y, según el neurocientífico Paul D. MacLean, propulsor del modelo, encargados también de los comportamientos más básicos para la supervivencia: agresividad, dominancia, ritos de cortejo, territorialidad. MacLean encuentra, a través de la neuroanatomía comparativa, que la capa más primitiva o baja del cerebro humano tiene un análogo en la estructura del cerebro de los reptiles, en la que prima, y de allí le da su nombre. Si bien numero...
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